¡Qué irracional eres!

Mi "verdadero" diario (en un sitio que abrí hace tiempo y que es un «blog de blogs») es este: http://mesetas.net/?q=blog/1

19.9.04

El frágil Absoluto. O por qué merece la pena luchar por el legado cristiano.

El título es el de un libro de Zizek, como los demás. Dicho libro empieza contando esto que aquí caricaturizo pero sin mala uva, por supuesto.

Los "malos" "M"y los "buenos" "B":

M:
Marxismo malo (dogma "osificado")
B:
"Núcleo emancipador del "marxismo" (y por tanto Zizek y compañía que al menos hablan de él)
M:
"Los malos" liberales: los que dicen: "eh, qué asco da "el marxismo", qué antiguo y proto-totalitario es todo él, y cuánto se parece a la promesa religiosa de la salvación de los fieles...
B:
Los buenos antiliberales que dicen: "Sí, ¿y qué? El marxismo y el cristianismo pertenecen al mismo linaje, el mismo que ha de luchar contra los paganismos "new age" que gustan tanto a muchos apocalíptico-liberales".
M:
los actuales paganismos: creencias "New Age", "cristianismos" "NewAge-izados"...
B:
el movimiento "anticapitalista" en general, en tanto genérico.
M:
El fantasmal "Auténtico", la defensa de "lo auténtico" por ejemplo decir: ¡sí a Cristo, no a San Pablo! Vivan esos cristianos del principio del cristianismo, tan majos ellos y tan poco peligrosos ahora. Osea, por ejemplo, decir: "Sí al comunismo sí al primer Marx auténtico, y no a Lenin".
B:
Lo bueno contra ello es no dejarse vencer por los fantasmas de autenticidad, de ancestralidad, que son tan paralizantes a veces. "La defensa de lo auténtico es el modo más pérfido de traicionarlo".

1.- Una cascada interminable de "goce robado"

¿Conocéis el cliché sobre los "espectros del pasado" balcánicos? Es que Zizek es esloveno, el pobre, y allí hay muchas de esas cosas fantasmales. Osea, que dice que para Europa, los Balcanes son como un territorio desde el que acechan las mismas batallitas intemporales, pasiones étnicas, donde nada evoluciona frente a nuestra Europa, que como sabemos es lista como ella sola por la gracia de Dios y la Ilustración y como claramente vemos "salvará" al mundo.

Pero ¿qué nos hace sospechar de que aquí hay mucha fantasmada? Pues que el fantasma en cuestión está en ninguna parte y casi en todas, bueno, en realidad el fantasma también da cuerpo a algo que es robado, cierto disfrutar de algo indisfrutable quizás (otra historia esta, para más tarde, aunque tiene que ver con "esos "moros" que me quitan el trabajo, las mujeres...").

Dice Zizek que "los Balcanes" siempre empiezan más al sureste. Los serbios serían el baluarte de lo occidental respecto a los kosovares del sur, los croatas respecto a los serbios, que están más al sur, los eslovenos lo serían respecto a los croatas, que por algo ellos lindan ya con Austria, dice que incluso para los alemanes, la propia Austria alberga algo de ese veneno balcánico, ¡incluso la Baviera alemana! para los alemanes del norte tiene alguna posibilidad de que esté afectada por esa enfermedad (esto se va pareciendo a "la nada" de "La historia interminable"), ahora bien, para los franceses más rocambochulescos es en definitiva Alemania la que aporta la brutalidad bárbara respecto al exquisito gusto francés. Pero ¿dónde termina esto. quién tiene más fantasmitas en la cabeza? ¿Qué hay al otro lado del mar, qué es esa isla tan curiosa, llegará a nado el fantasma hasta allí? Pues sí, que por algo nos las vemos con un fantasma, ahí tenemos a los conservadores británicos que andan: "opuestos a la Unión Europea, [y] para quienes -implícitamente por lo menos- toda la Europa continental actúa hoy como una nueva versión del Imperio turco-balcánico, con Bruselas como nueva Estambul, un centro despótico y voraz que amenaza la libertad y la soberanía británicas..."

Una vez detectado nuestro amigo el fantasma ¿se podrá estudiar? ¿qué sale de su estudio?

Pues los tipos de racismo.

Así que más cosas malas a la lista, llamemos "R" al racismo, venga.

R
El racismo simple, anticuado, rechazar al otro en tanto que otro y en nombre de los valores occidentales tan civilizados.

R2
Racismo reflexivo y "políticamente correcto". El racismo se estaría convirtiendo en este tipo. Se trata de percibir como aquel pacifista del caso de la otra entrada del diario, el que los Balcanes son un espacio que se permite gustosamente ceder a los odios y demás; esto es, nosotros, desde la posición neutral atribuimos a todo el mundo habido y por haber la capacidad fantasmal aquella, la de "ser racistas", y nos quedamos tan anchos, podemos seguir nuestras batallitas más tranquilos mientras se matan con "nuestras" armas -digo yo que no habrá remilgos a la hora de venderles esa cosa tan necesaria, válgame Dios-.

1/R
El racismo invertido. Que dice Zizek que juega un papel fundamental en el éxito de las películas de Kusturika en Occidente. El "apetito de vida", "fuerza auténtica vital", que se atribuye por ejemplo a los serbios en esas películas (gato negro, gato blanco...).

Hay además algo muy curioso a observar en esta fantasmal presencia de lo racista en lo balcánico. Se trata de que ¡son blancos! osea, lo que quizá no nos atreveríamos a decir de los negros o los asiáticos porque son tan "diferentes" puede decirse de esos otros más parecidos, y es por ejemplo el caso de una entrevista que comenta Zizek. Kusturika, que es serbio, llamó a los eslovenos "cocheros de los austríacos". No se me ocurre una comparación en nuestro país, soy muy inculto. O sea, Kusturica estaría diciendo como que "no llegan más que a criados", no son tan auténticos europeos como nosotros los serbios que tan a gusto estamos ¿con qué?

Esta se trata entonces de una característica del racismo en general: el racismo desplazado. "Los Balcanes constituyen un lugar de excepción con respecto al cual se permite, al multiculturalista tolerante, expresar su racismo reprimido" (Kusturica hablando de los eslovenos, esos tan cercanos y a la vez "otros", pero blancos).

18.9.04

El acoso de las fantasías

El antagonismo como "real" y "la verdad está ahí fuera": la fantasía

1.- La "realidad" y el antagonismo como lo "real"

Para clarificar la "lógica" del antagonismo como lo "real", Zizek usará para su "beneficio" un ejemplo de Lévi-Strauss, de su Antropología estructural (un libro muy "edificante", ;), ¡a ver si estudiamos algo de antropología!), sobre la "disposición espacial de los edificios" en una de las tribus de los grandes lagos. Esta tribu está dividida en dos grupos: los de "arriba" y los de "abajo" y cuando se le pide a uno de ellos que dibuje su aldea se dan dos tipos muy diferentes de respuesta, dependiendo del grupo de pertenencia.

La aldea es un círculo para los dos grupos, pero uno de ellos pinta un círculo interno al círculo total, con las "casas centrales", y el otro grupo divide directamente el círculo global por la mitad con una línea. Osea, el grupo conservador-corporativista nos dice que el mundo es un sistema orgánico y armonioso donde es mejor que no toquemos-pensemos demasiado, que "de perdidos al río" (pues ellos tienen la barca), y el grupo "antagónico" percibe el asunto algo menos floridamente, como una separación. Pensemos, como hace Zizek, en el ejemplo de nuestra sociedad entre izquierda y derecha y su "incomprensión" mutua. En ambos casos, en el de la aldea y en la de nuestra aldea mediática globalizada, no podemos "sobrevolar" y hacer un mapa de lo que tenemos "allá abajo" y quedarnos con que eso es "lo objetivo", "la realidad", y que bueno, así entonces sería posible una cierta mera narración "relativista cultural" que nos hace ver un mapa de las diferentes posiciones "multiculturales" y ya. La propia realidad, la "demasiado humana", como partida en dos percepciones interdependientes e incompatibles, nos debe hacer ver no ya las diferentes posiciones subjetivas desde el aire -que es la forma en realidad distorsionada de ver la realidad- sino darnos de narices con un "núcleo" no simbolizado, traumático, un antagonismo fundamental que no podemos internalizar/simbolizar/aceptar, más "real" que la realidad misma.

"Esto es lo que Lacan tenía en mente al decir que la verdadera distorsión y/o la disimulación misma es reveladora: lo que emerge mediante las distorsiones de la "representación precisa de la realidad" es lo real, es decir, el trauma en torno al cual la realidad social está estructurada."

" La "realidad" misma, puesto que está regulada por una ficción simbólica, oculta lo real de un antagonismo, y es este real, forcluido de la ficción simbólica, el que regresa en forma de apariciones espectrales (...)"

Pero entonces, se pregunta, ¿por qué no hay entonces realidad sin el "espectro", sin esta aparición como de "fantasmas", de fantasías/apariciones-fantasmáticas, de cosas que, "no siendo en realidad nada", "escriben" nuestro mundo, lo hacen incluso "posible"? Pues bien:

"la realidad no es "la cosa misma", la cosa en sí, sino que ésta se encuentra siempre-ya simbolizada/constituida/estructurada mediante mecanismos simbólicos -y el problema reside en el hecho de que a fin de cuentas la simbolización siempre falla, nunca logra "ocultar" totalmente lo real, que siempre involucra una deuda simbólica irresoluta e impagada. Este real (la parte de la realidad que permanece no simbolizada) regresa bajo el aspecto de apariciones fantasmales. Consecuentemente,(...) las apariciones espectrales se materializan en la brecha misma que separa eternamente la realidad de lo real, y gracias a la cual, la realidad posee eternamente el carácter de ficción (simbólica): el "espectro" da cuerpo a aquello que escapa a la realidad (simbólicamente estructurada)."

2.- La "fantasía". "La verdad está ahí fuera"

Pensemos en el siguiente texto para empezar a vérnoslas con el concepto de "fantasía":

"...cualquier contacto con un otro real, de carne y hueso, cualquier placer que se obtenga de tocar a otro ser humano, no es algo evidente, sino algo inherentemente traumático y que sólo puede ser tolerado si el otro entra en el marco de la fantasía del sujeto."

Incluso, como observa Zizek, cuando realizamos un acto sexual con un "otro" podemos vernos en una situación "absurda", como viéndonos "desde fuera" y/o pensando "¿qué hacemos aquí", en este fregao de gestos repetitivos y mecánicos...? Se trata de cierta "pérdida de realidad" que participa de las características de algo que -creo- tendrá que ver con lo que se llama un "atravesamiento de la fantasía", aunque veamos que nos llega de forma "inconsciente". Un "acto auténtico" también parece llegar desde ahí, por sorpresa a veces y desde algo que no podemos remediar, desde ese núcleo que tenemos de siempre y que nunca "pertenece" al "mundo" y que por otra parte es la garantía de que pueda siquiera haber "mundo", que nos confronta con cierta "negatividad" fundamental y suspende el plano del "deseo" -no importando ya esas fantasías intersubjetivas que conforman nuestras realidades y "chantajes" simbólicos:

"...no es que mi experiencia subjetiva esté regulada por mecanismo inconscientes objetivos que se encuentran "descentrados" en relación con mi autoexperiencia y, como tales, están fuera de mi control, sino más bien algo mucho más inquietante: soy privado incluso de mi más íntima experiencia "subjetiva", del modo en que las cosas "realmente me parecen", de la fantasía fundamental que constituye y garantiza la esencia de mi ser, puesto que no puedo experimentarla conscientemente, asumirla... Según la perspectiva tradicional, la dimensión constitutiva de la subjetividad es la de la (auto)experiencia fenomenal -soy un sujeto en el momento en que me puedo decir a mí mismo: "no importa qué mecanismo desconocido gobierne mis actos, percepciones y pensamientos, nadie me puede arrebatar lo que veo y siento en este momento". Lacan da la vuelta a esta perspectiva tradicional: "el sujeto del significante" emerge sólo cuando un punto clave de la (auto)experiencia fenomenal (su "fantasía fundamental"), se torna inaccesible para él, es decir, es "primordialmente reprimida". En su forma más radical, el inconsciente es el fenómeno inaccesible, no el mecanismo objetivo que regula mi experiencia fenomenológica."

El inconsciente es ..."la máquina racional descarnada que sigue su camino sin tener en cuenta las demandas del mundo vital del sujeto; representa al sujeto racional en cuanto este está originalmente "dislocado", en discordia con su situación contextualizada: el inconsciente es la hendidura que convierte la posición primordial del sujeto en algo distinto del 'ser en el mundo' ".

Vemos cómo en la realidad experimentamos ese "no poder experimentarla conscientemente": cuando realizamos un acto (sexual) podemos en cierto modo acceder a territorios "prohibidos" para la realidad, contra lo cual surge "instintivamente" una autodefensa contra "lo real no simbolizable", contra esa brecha que rellenan las fantasías. Pero aquí, dice Zizek, "el punto clave es que, en este violento trastorno, en realidad nada cambió: la causa de todo esto es un simple cambio de la posición del otro en relación a nuestro propio marco de referencia fantasmático."

Ahora bien, las fantasías no dejan de ser intersubjetivas y "no reconocidas/reconocibles", y son ciertamente "transgresoras". Tenemos el ejemplo abundante de los anuncios que nos representan a mujeres como en actitud de una "felación" -por ponernos finos (felación -eso sí- de inocentes helados o chupachups, etc). Si uno "lo dice", si hablas de esas cosas por ejemplo a partir de ver un anuncio, estás algo "salido" o "chalado", sin embargo, el "mundo material" exterior te lo puede estar representando sin muchos remilgos en unas sensuales y gigantes imágenes.

El mundo material "externo" "alimenta" nuestras fantasías, nuestro acceso a la realidad, pero queda "fuera de tono" observarlo, decirlo, hablar sobre ello, ¿es eso lo "políticamente incorrecto"?

El caso del totalitarismo -que comenta Zizek- muestra un caso quizá más "sencillo" de ese "la verdad está ahí fuera", donde no tenemos ya eso tan "posmoderno" -aunque no quizá mucho menos "totalitario"- de "lo políticamente incorrecto". En la URSS se dio el caso de unos grandes proyectos de edificios públicos de oficinas encima de las cuales, al parecer, "crecían" progresivamente unas enormes estatuas conmemorando al "Hombre Nuevo" que hacían así que el edificio fuera un mero pedestal para la estatua. Es entonces material, metafórica y externamente obvio que ese "hombre nuevo" ideológico estaba "aplastando" a los hombres de carne y hueso. Pero ay de ti como lo dijeras o, peor aún, como dijeras que estaba prohibido "decirlo", que estaba prohibido "criticar a Stalin": la paradoja de la "ideología materializada".

Así que ante el hecho del control que ejerce sobre nosotros la fantasía, el "goce fantasmático", Zizek se hace la pregunta de cómo minar tal control, teniendo en cuenta que nuestro capitalismo es "desterritorializante" y es un "dominio del discurso de la histeria", que vive supuestamente del "círculo vicioso de un deseo cuya satisfacción aparente sólo amplía la brecha de la insatisfacción".

"El modo correcto de enfrentar el tema "el psicoanálisis y la Ley" es planteando la pregunta: ¿qué tipo de Ley es el objeto del psicoanálisis? La respuesta es, desde luego, el superyó. El superyó emerge donde la ley -la ley pública, articulada en el discurso público- falla; en este punto del fracaso, la ley pública se ve forzada a buscar apoyo en un goce ilegal."

"El superyó es la ley "nocturna", obscena, que dobla y acompaña necesariamente, como una sombra, a la ley "pública". "

Y este "código "no escrito", se dirige "a todos aquellos que, si bien no violan las normas públicas, mantienen una especie de distancia interior y no se identifican plenamente con el "espíritu de la comunidad". "

"...la distancia cínica y el apoyo total en la fantasía son, por lo tanto, estrictamente codependientes: el típico sujeto de hoy es el que, mientras exhibe su cínica desconfianza en toda ideología pública, se permite sin ninguna restricción, las fantasías paranoicas sobre conspiraciones, amenazas, formas de goce excesivas en el otro."

"...un cínico se burla de la ley pública desde la posición de su lado obsceno subyacente, al que, consecuentemente, deja intacto. Mientras el goce que permea este lado subyacente está estructurado en fantasías, uno puede decir también que lo que el cínico deja intacto es la fantasía, el trasfondo fantasmático del texto ideológico públicamente escrito."

Pensad en los judíos como encarnando lo no aceptado y más auténtico del capitalismo, como goce excesivo, amenaza... o en las conspiraciones "superficiales" que tan de moda están hoy en día y que son una pantalla creadora de "distancia para con lo público", y a su vez de una distancia respecto a "las verdaderas conspiraciones", tan reales y caóticas. Estas últimas no serán tanto tales "conspiraciones" sino más bien ese "suplemento obsceno inherente al poder", lo que por ejemplo queda mostrado en la actitud y las actividades y tergiversaciones propias de las multinacionales o en la película reciente de Fahrenheit 9/11. En esta última, con cierta actitud paranoico-cínica-distanciada podríamos ver denunciadas ciertas "inocentes" conspiraciones, cuando no se trata más que la puesta en escena de "el poder", "con toda su inconsistencia" y todo su "suplemento obsceno", que nos llega e inunda desde la pantalla como una plasta de mentiras, mierda, obscenidades... insoportable. "Una identificación ideológica nos atrapa realmente cuando mantenemos una conciencia de que no somos idénticos a ella, que hay un valioso ser humano tras ella: 'no todo es ideología tras la máscara ideológica, también soy un ser humano', es la forma misma de la ideología, de su 'eficiencia práctica' ". Vamos, que la mierda salida de la pantalla de cine, que nos pone perdidos, es también y en cierto modo un "nosotros".

"Toda pertenencia a una sociedad involucra un punto paradójico en el cual al sujeto se le pide que acepte libremente, como el resultado de su propia elección, lo que le será de todos modos impuesto (todos "debemos" amar a nuestra patria, a nuestros padres... [a la iglesia que nos bautiza sin pedirlo, a la escuela que nos enseña a no aprender, etc]). Esta paradoja de elección (elegir libremente) de lo que es necesario, de fingir (mantener las apariencias) de que hay una libertad de elección aunque en realidad no haya tal, es estrictamente codependiente de la noción del gesto vacío, un gesto -una oferta- que está destinada a ser rechazada..."

"La necesidad de apoyo fantasmático del orden público simbólico (materializado en las llamadas normas no escritas) es un testimonio de la vulnerabilidad del sistema: éste se ve impulsado a permitir las libertades de elección que nunca deben darse, pues causarían la desintegración del sistema, y la función de las normas no escritas es precisamente el evitar la manifestación de estas elecciones formalmente permitidas por el sistema."

Como dijimos antes, en el caso del estalinismo "estaba quizá incluso más prohibido" mencionar la prohibición de crítica que la crítica misma, el sistema quería a toda costa mantener las apariencias:
-"1ª apariencia": la ausencia de crítica demuestra, hace patente, aparente, que Stalin es perfecto.
-"2ª apariencia": debemos entonces hacer aparente a la 1ª, esto es, debemos no perjudicar la apariencia anterior. Por eso en muchos casos diremos "mantener las apariencias", y no sólo "aparentar".

Por este tipo de análisis dice Zizek que lo subversivo fue y sería mostrar el apoyo fantasmático del poder "con toda su inconsistencia" y sus obscenidades, ya que hay que tener en cuenta cómo estas reglas no escritas son paradójicamente a la vez transgresivas y más coercitivas que la ley misma, lo que nos muestra "mejor" la muy "real" realidad, la realidad de la que hablamos antes.

Un ejemplo claro de ese micrototalitarismo posmoderno aceptado, "fantasmático", se me volvió a presentar hace poco tiempo -y a todos creo que nos ha pasado en la escuela, en el mundo del espectáculo, etc.

En una clase de cierta materia de matemáticas, en la universidad -clase compuesta por estudiantes de matemáticas, unos 30 de ellos-, presenciábamos una somera presentación de un alumno -estudiante también de física- sobre aplicaciones en física teórica de la materia matemática en cuestión. Nadie entendió nada, la presentación fue horrorosa, aún así y tras la incitación de la profesora todos aplaudieron "espontánea", emocionada, consensuada y vigorosamente, materializando y haciendo de esta manera un aplastante "monumento" a la ignorancia.

Pero, ay como se te ocurra decir algo en clase, comentar esa palpable verdad que por otra parte había tantas ganas de expresar, esa otra lectura de la realidad, ese "nuestro otro dibujo", el de literalmente todos los alumnos: "nadie ha entendido nada"; ya que con ello también querríamos expresar, paralelamente al caso de estalinismo, que la universidad es cierta administración autocomplaciente de la ignorancia que aplasta a las personas reales mediante la ideología de un futuro "hombre/nuevo/licenciado-que-es-el-que-comprende", y que ese licenciado termina en la mayoría de los casos ignorante perdido, meramente "a por el título", y convirtiéndose en mera carnaza de la empresa capitalista (o del estado que repite el círculo vicioso de la escuela de la ignorancia, creando artificialmente la ignorancia trascendental que se resume en la ideología de la necesidad de hombres nuevos perfectos -ya teníamos y tenemos una potente y patente perfección activa en la infinita curiosidad y capacidad de los infinitos chavales que tienen que aguantar que les conviertan en unos ignorantes pero titulados).

Ay de ti como sugieras nada de eso, pues misteriosamente, los profesores te mirarían raro -misteriosamente porque ellos ya tienen "un puesto" asegurado y "un buen sueldo"-; pero bueno sabemos que el terreno de la burocracia no gusta mucho de la verdad ni de los "traumas". Sea lo que sea que hubiera sido expuesto el resultado habría sido parecido: ese chico parece estar seguro de lo que dice así que hago caso a la profesora y a la "aparición fantasmal", a la fantasía que se me ha propuesto de toda la vida y me sacrifico por el ideal... "aplaudiendo". Otra "apariencia" que debe ser mantenida a toda costa.

"... desde la posición de su lado obsceno subyacente [el de la "ley pública"] (...) lo que el cínico deja intacto es la fantasía, el trasfondo fantasmático del texto ideológico públicamente escrito..." que constituye más íntimamente al "poder".

Por cierto, son entonces no otra cosa que este tipo de "(auto)operaciones ideológicas" las que aprendemos fatigosamente durante años y años por ejemplo en esos "aparatos ideológicos del estado" que son las escuelas, colegios, etc.

Podríamos decir que las fantasías -intersubjetivas- nos enseñan a desear sujetándonos a un "lo que creemos que los otros creen que se debería hacer".

Nos guían en "la realidad", nos la "construyen", de hecho y de manera "medio inconsciente", haciéndonos "seguir el camino marcado" o simplemente haciéndonos la vida "posible" dentro de los parámetros "normales", configurando el propio marco de la libertad, marco afuera del cual -en general- está "la psicosis", pero "marco" que sólo existe por el hecho de que hay y habrá "actos auténticos" que suspenden dicho marco instaurando "otras reglas".

Por ejemplo cuando queremos algo en la sociedad no es sólo por ser "útil", sino porque con ello nos "contestamos" a la pregunta ¿qué quieren de mí? Como en el ejemplo de Freud que comenta Zizek, el de su hija y el pastel de fresas: ella tendría la "fantasía" de comer el pastel no tanto para "comérselo en la imaginación" cuando éste falte en la realidad -osea, para cumplir un "deseo no satisfecho"- sino en realidad para sustentar un marco fantasmático que le enseñe cómo desear de manera ajustada a la realidad "exterior", a "lo que el otro desea de ti", al "deseo del otro": lo que el otro va a disfrutar cuando me vea comerme el pastel es en realidad mi "alimento", un alimento "ideológico", para el pensamiento, una "fantasía".

"(...)alguien que vive en la gran ciudad y maneja un vehículo de doble tracción, no lleva simplemente una vida sensata y práctica; más bien tiene ese vehículo para mostrar que su vida se rige por una actitud práctica y sensata." Esa "referencia inocente a la utilidad pura", dice Zizek, que conlleva la reflexividad inherente a lo simbólico, nos da una utilidad como "sentido", no ya directa y objetivamente como utilidad. No sé si habréis sentido esa desesperación en alguna discusión/conversación con alguien, esas reflexividades/círculos de los que es casi imposible "salir": esto es útil porque es, y es porque es útil (por ejemplo en los contenidos escolares, etc). El vacío estúpido de lo puramente simbólico: significante/significado, no hay "crítica", "no hay más mundo que 'el que hay'".

Entonces, la noción lacaniana de "atravesar la fantasía" es la de un cierto "estatus subjetivo" que se sustrae al chantaje de la "falsa elección libre", se sale fuera de ese círculo del: "te dejamos hacer eso pero si lo rechazas". "... Mediante este cruce, la brecha [entre la ley que permite y el suplemento obsceno no escrito que prohíbe] se cierra, la estructura de la elección forzada es suspendida, la cerrazón del ser es plenamente aceptada, el juego histérico de "te ofrezco X con la condición de que lo rechaces", que estructura nuestra pertenencia a la comunidad, ha terminado".

Zizek asimila este cambio del plano del deseo al del impulso -del sujeto del deseo al de la pulsión- a aquel "eterno retorno de lo mismo" nietzscheano; y también al "más/aún" ("Encore!") de Lacan. Y añade: "¿qué pasaría si [al contrario que en "la doxa"] la fantasía misma, puesto que llena el vacío del deseo del Otro, sostuviera la (falsa) apertura, es decir, la noción de que hay una Otredad radical que hace incompleto nuestro universo?" ("Según la doxa, la fantasía representa el momento de la cerrazón: la fantasía sería la pantalla mediante la cual el sujeto evita la apertura radical del enigma del deseo del Otro".)


Los textos son de: Slavoj Zizek. "El acoso de las fantasías")

¿Quién dijo totalitarismo?: Cinco intervenciones sobre el (mal)uso de una noción

  • Se trata del título de un libro, de Zizek, empezaremos "adornando" una "demostración" -de Zizek- que apunta a que tod@s somos racistas.
Se supone que el surgimiento del "mundo moderno" socava la idea tradicional de la tragedia, el "hado mítico que rige el destino humano".

Me pregunto, así, para empezar: ¿serviría de algo hablar someramente qué es lo que tiene que ver "el sentido", ese "sentido de la vida", con esto que comenta Zizek que supuestamente queda socavado?

Es de suponer que como "seres humanos finitos" siempre tenemos un componente de imaginación/poesía/mito, por llamarlo así. Dicen incluso que eso es algo "a explotar", a lo largo de toda la vida, para todo tipo de tareas, incluso para las científicas. Conozco un libro muy bonito que habla sobre esa desatención hacia ese "invariante". Habla de que debemos cuidar en cierto modo de ese aspecto, atenderlo más, a propósito de por ejemplo los niños. No se debe luchar "artificialmente" tanto -cuando se modela esa "materia prima" que constituyen "los niños"- para llevarles rápida y/o violentamente a los aspectos "anti-imaginativos" que necesariamente conlleva nuestra cultura totalmente volcada en lo escrito, en la cual, las técnicas de lo que llaman la "oralidad", la poesía, esas "mnemotecnias" y esas sutiles técnicas, repeticiones, etc, usadas por ejemplo por Homero, no tienen importancia alguna. Y ya se suele decir: "todo está escrito en los libros". Los cuerpos, osea, también "los cerebros", son, "obviamente", secundarios.

Lo que es con respecto a mi experiencia, por ejemplo, tengo la sensación de haber aprendido básicamente a olvidar, a no aprehender ninguna herramienta para usar, bien sea con las manos, con la cabeza, para pensar o analizar... nada (de hecho los exámenes y los apuntes y demás elementos creo recordar que la moda era tirarlos o quemarlos; los exámenes de hecho es así, seguro, son aquello con lo que consigues tu entrada en el cielo escrito del buen -mal- curriculum y sabemos que desaparece automáticamente en las fauces del Gran-Otro-que-no-existe, de lo administrativo de tu colegio, y de hecho lo recordamos, no sé si os acordáis, y parece haberse vivido, en la infancia, como una especie de tabú.).

El psicoanálisis es como una especie de intento de tratar "científicamente" una cierta "matriz humana" que es compartida, osea, con la que también "juegan" las prácticas "mágicas", "shamánicas", de las tribus y de las culturas donde tales cosas existen. Ese puede ser uno de los motivos para que "caiga" tan mal y para que de hecho a menudo él mismo no quiera otra cosa que "caer mal" a lo meramente "académico" (como por otra parte creo que dicen que pasa o pasaba muchísimo con el marxismo).

¿Los mitos podríamos decir que nos representan "círculos", vidas "predestinadas" a una cierta fatalidad (Edipo...), la lógica del destino, una solución ejemplar y formal a todo "problema"?

(Digamos eso entonces, y quien quiera y cuando quiera que diga lo que quiera -por favor- sobre esa simplificación.)

Zizek aparte comenta cosas muy curiosas.

Dice que la lección de Adorno y Horkheimer en "Dialéctica de la Ilustración" es que la misma ilustración ya es mítica, ya que su propio gesto fundador repite la operación del mito".

Y bueno, está claro que en esa simplificación que he hecho arriba sobre el mito -apropiarse, proporcionar soluciones/esquema para todo... ese proporcionar cierta "tranquilidad" apabullante...-... ahí es fácil ver el gesto de la ilustración, ese quietismo de dejar hacer a la razón.

La ilustración por tanto comenzaría a poner de su parte alguna especie de "mito", y ello, sin "darse mucha cuenta", claro. Y realmente, el "mito" en sí, dice Zizek, aparecería más tarde, en la sociedad postindustrial... ¿y de cuál creéis que habla Zizek, qué mito propone como ese mito intrínseco al gesto ilustrado?: el posmodernismo.

Para quizá empezar a enterarnos de algo digamos que Zizek habla de que el gesto moderno por excelencia es el de ver algún detalle cotidiano, o una vida normal, como reflejo de algo mítico/a, como un mito vaya. Como contrapartida a ello tendríamos el gesto posmoderno que vería lo mítico como simples detalles superfluos, banales, cotidianos, sin importancia.

Ahora veamos una curiosa descripción que hace Zizek en otra parte del libro* que quizá nos ayude a empezar a vislumbrar cómo funciona el mito del posmodernismo en relación al racismo.

Cerca del año 2000 hubo una entrevista en la televisión austríaca que Zizek debió ver por televisión. Los participantes: un albanés, un serbio y un pacifista austríaco. Quizá conozcáis ya las posturas de los dos primeros, que manejan los "mitos étnicos".

Los serbios dicen que tienen derecho a Kosovo puesto que esta tierra es la "madre" de Serbia. Los kosovares dicen que han sido oprimidos durante décadas y que ya van teniendo derecho a su "entidad política soberana". Quizá podríamos caricaturizar a ambos contendientes imaginando a nuestro Arzallus frente a un Mayor Oreja (perdonad por sacarlos a colación, a esas dos personas, ambas desde luego tan comprometidas con lo que es la verdadera política y con los pobres y desheredados de la tierra). Ahora bien, el pacifista intentaba hacer de conciliador: "no se maten, hagan lo que hagan y piensen lo que piensen, lo mejor es siempre resistirse a la tentación, terrible, del odio y la venganza". Zizek dice que en ese momento, que cuando el pacifista dijo eso, los dos opositores no "alternativos", los "oficiales" "poderosos" se miraron con un gesto solidario de perplejidad compartida, como diciendo "¿De qué estará hablando este idiota? ¿Comprende algo?"

Sorprendentemente aquí, añade Zizek, y ya sí que cito del todo literalmente: "En este cruce fugaz de miradas, atisbo un vislumbre de esperanza: si el serbio y el albanés, en lugar de luchar entre sí, hubieran sido capaces de unir sus fuerzas y poner fuera de combate al estúpido pacifista, todavía hubiera habido alguna esperanza para Yugoslavia."

Ahora se "disculpará", osea, dirá que no le vayamos a entender mal...

Antes de oir su disculpa retrocedamos hacia nuestras horrendas simplificaciones anteriores.

El serbio y el albanés poderosos definitivamente "son posmodernos". Osea, saben que "los mitos ejemplifican cosas de la vida diaria", son "basurillas" de la humanidad con las que apañárselas para montarse la vida, cosas, partidos, etc. Ellos, ambos dos, ejemplifican nuestra postindustrial llegada, definitiva llegada, a la supuesta verdad que prefiguró aquél "pre-mito" de la ilustración: el posmodernismo como mito, como estructura, explicación. ¿Qué es el pacifista? El pacifista no aclara este punto, el pacifista cree ¡en los mitos premodernos! No entiende verdaderamente nada del "posmodernismo", no sabe literalmente con qué, con quién está hablando. No sabe en qué mundo vive.

Ahora la disculpa de Zizek.

Y es que es verdad, es duro pegarle una leche a un pacifista bienintencionado, que no tiene poder, no es "oficial", vamos, que no se debe, no es precisamente lo "políticamente correcto". Sin embargo, la perplejidad posmoderna cínica ante lo que el pacifista decía, ante esa palpable ignorancia mostrada, existe porque dicho alternativo se toma en demasiado en serio la parafernalia nacionalista de que si las pasiones de la ancestralidad, etc... sin tener en absoluto en cuenta el que todas esas cosas a los serbios y los albaneses, lejos de capturarles, "les sirven". Ahora, dice Zizek: "lo que resultaba falso en el pacifista, no era su pacifismo como tal, sino su concepción despolitizada y racista de que la causa última de la guerra posyugoslava era la intolerancia étnica y la reaparición de los viejos odios étnicos". Osea, nada de hablar de capitalismo, nada de economía, aceptar la ficción basada en lo ancestral que parece ser un mero recurso ideológico a manipular por esos cínicos posmodernos que se valdrían de un mito estructural mucho más profundo.

Zizek, no contento con esta provocación va a más y nos lanza la siguiente "bofetada". Dice que si nos sentimos heridos por lo que acabamos de leer es porque directamente somos racistas, y que en eso consiste lo más esencial del racismo: la apolítica de la ancestralidad, la activación de los mitos premodernos como sustrato donde jugar a jueguecitos, por ejemplo en la televisión al juego de las alternativas políticas: izquierda/derecha-malamalísima... etc.

*Textos y materiales sacados de "Quién dijo totalitarismo?: Cinco intervenciones sobre el (mal)uso de una noción". Editorial Pretextos. Slavoj Zizek."

"El sublime objeto de la ideología"


  • En este largo "viaje" a completar mediante la lectura de por ejemplo Sohn-Rethel, que Zizek utiliza al principio como veréis, el lector se adentrará -muy poco- en la irreal Realeza de su señora la mercancía, hallará pistas para entender la razón de la sinrazón que a la razón occidental se quiere hacer, y ello con otros muchos sujetos que "saben que no saben lo que hacen".

He tenido un encuentro con un libro de los del "primer Zizek". "El sublime objeto de la ideología". Me gusta demasiado.

Zizek lleva decenas y decenas de años escribiendo libros, muchas veces parece que se repite demasiado. He leído varios de sus libros, como he podido, pero al dar con este de "El sublime..." me he dado cuenta de que no está de más empezar por él si se puede (lo he sacado de una biblioteca, pero no creo que esté en casi ninguna biblioteca, aunque parece que esté aún en Dios, osea, perdón, en "el mercado").

Estos eslovenos usan elementos de por ejemplo Hegel o Lacan -dos filósofos ya muertos y con muy muy mala fama en ciertos círculos (en otros no, ya que vivimos una época en la que quizás felizmente no se acabaron las ideologías y los dogmatismos)-, o la escuela de Frankfurt... etc, para "combatir", teóricamente, la ideología que nos presenta una supuesta e ilógica época posideológica que quieren hacernos creer que vivimos. Y parece mentira pero me da a mí que algo sí que "consiguen" estos eslovenos, que no hablan por hablar o resucitan por resucitar a muertos inservibles.

¿Cómo inventó Marx el síntoma?: I

Estos "herejes" de Zizek y compañía dicen que es Marx el que inventa eso del "síntoma". Así que aquellos "procederes" de aquellos "anticristos" llamados Freud y Marx algo tendrían que tener en común. Se trata de que trabajan sorteando una "trampilla": el buscar "contenidos ocultos" (esa es la trampa).

La mercancía y el sueño despliegan ya no un contenido oculto, sino una "forma". Esto es: es absurdo buscar como locos sólo "contenidos ocultos", secretitos objetivos. El truco está en preguntarse el "por qué" de esa forma en la que se manifiestan ambas cosas, por ejemplo los contenidos de los sueños.

En el caso de los sueños el "deseo" que en cierto modo se dice "nos constituye" se manifiesta como algo no simbolizable más que -"indirectamente"- mediante lo que Freud llamó "proceso primario". Esto es, mediante un proceso de "forma-ción", articulación. El problema no es "el fondo", lo oculto, sino la forma.

Fijarse entonces en lo que se requeriría:

    1 .- Decimos que el sueño tiene que ser algo "significativo", querer "decir algo". Necesitamos romper la apariencia de "puro azar".
    2.- pero ¡nos tenemos que quitar de la cabeza el "buscar el significado"!

Esto es, tenemos que centrarnos en "el trabajo del sueño", que es donde se manifiesta el inconsciente, inconsciente que maneja realmente pensamientos corrientes, conscientes, perfectamente "normales", que como decíamos: "ests afuera".

A mí me pasó una vez de forma muy muy consciente, escuchando música, y verdaderamente no sé cómo no he buscado que me pase más veces así de "bien". En aquel caso, "el inconsciente" ligó las características de la música a contenidos conscientes normalísimos de la vida diaria, como por ejemplo bajar escalones, etc. Pero hubo una especie de sensación "plena", proporcionada por el mero hecho de conectarse dos cosas muy diferentes: el transcurrir de la forma musical, variada, que se está oyendo, y uno o varios sucesos disjuntos, perfectamente representados aunque quizá no muy complicados, pero eso sí, de la realidad. Cuando la ilusión "termina" uno casi se ve obligado a decir: ¡he descubierto algo! Y quizá de lo que hemos sido testigos es de algo así como de una especie de "acto puro de significación", no ligado a ningún mundo, fuera de toda posibilidad, de todo "mundo de realidad" posible.

Pues bien, resulta que Marx hace lo mismo que Freud al intentar buscar "el secreto de la 'forma-mercancía' ".

  1. Igual que antes, el valor de una mercancía, o del trabajo... no puede ser que dependa sólo del puro azar. Tiene que "haber algo más".
  2. Pero no nos podríamos quedar meramente con el significado, el contenido oculto, eso es la "economía política clásica", y Marx pretende ir más allá, precisamente alertando a esta que tras sus científicas explicaciones se haya algo misterioso: la forma misma.

Sí, lo sé, no hemos avanzado nada, menos si no sabemos o recordamos todo sobre Marx, vale.

Además, uno puede encontrarse en internet con textos como este:
"Que los conceptos abstractos puros no tienen precisamente el pensar como autor (Urheber) sino que vienen de alguna manera de "fuera", es el tema repetitivo (durchgaengiges Leitthema) de la historia de la filosofía occidental:..."

Página aquélla, por cierto, extrañamente traducida del alemán por unos colectivos de pacientes muy impacientes; os reiréis quizá al gustar de conocer esas rarezas y locuras si la visitáis, aunque desafortunadamente no están del todo "locos", pero sí son, como digo, extraordinariamente impacientes.

Esos textos, siguiendo donde estábamos, pueden hacer dudar de nuestra tarea. Ahora bien, recordad no sólo que Zizek lleva a cabo una especie de filosofía pop, que "ejemplifica "lo abstracto" con la vida diaria", con el cine, etc, sino que además estamos hablando de lo en común de dos autores, Marx y Freud, que nos siguen importando en tanto que sus "palabras": inconsciente, "ideal del yo", forma-mercancía, plusvalía... "nos rodean" y a veces materialmente nos agobian, y podemos seguir usando -antes aprendiendo- esos conceptos para aclarar algunos temas: nadie inventa desde la nada y la comunicación humana, cuando hay, se hace por ahora mediante "palabras" (hasta que inventemos la transmatemática, que en eso estamos y todo llegará ;) ).

Sigamos aún así complicando más la cosa.

Ahora se nos aparece un nombre inquietante y relativamente "desconocido": Alfred Sohn-Rethel.

Zizek dice de él que es el que desplegó más profundamente el "alcance universal" de la "forma" en el caso de Marx, esto es, de la forma-mercancía, vamos, lo que acabamos de presentar, meramente presentar. Este Sohn-Rethel es compañero de viaje de la escuela de Frankfurt, osea, amigo de gente como Adorno, Horkheimer...

Este señor se aventura nada más y nada menos que a decir algo así: la forma-mercancía es, como abstracción objetivada en la realidad vivida y experimentada, la que da pie al "sujeto trascendental" kantiano. Este sujeto, digamos que es algo que conceptualiza estupendamente cómo es posible que alguien pueda hacer "ciencia". Esto es, tenemos que la abstracción objetiva, la funcionalidad objetiva de lo social en la realidad, generaría esa subjetividad científica capaz de "captar la naturaleza". Entonces, ese pensamiento capaz de decirse a sí mismo que "conoce-objetivamente-con-validez-universal" nos vendría prefigurado nada más y nada menos que en nuestra sociedad de cada día, y sería por tanto condición para que haya podido existir. Existe entonces, una especie de "causalidad" entre los aspectos más abstractos de la mercancía que darían la condición de posibilidad de la ciencia y de toda la crítica kantiana, la tan venerada e insoslayable labor crítica de Kant, con sus categorías del pensamiento como marco a priori.

Nuestro tiempo sigue siendo "enemigo" de estas críticas simplemente "complejizantes", de este tipo de uniones "holistas" tan sorprendentes, pero dice Zizek que Sohn-Rethel consigue todo ello tras minuciosos análisis. Habrá entonces que leerlo. Desde luego tenemos claro que en filosofía si a algo se aprende quien algo aprende en bachillerato, por ejemplo, es a todo menos a criticar, y mucho menos a criticar la crítica, la ciencia.

Este pdf es un resumen en francés del libro de Sohn-Rethel que comenta Zizek. A ver si lo traduzco, aunque no tengo mucha idea vaya.

Haciendo otro "excurso"...: no sé si habéis sentido alguna vez esa "abstracción". Yo la vinculo con la horrible sensación, el "mal cuerpo", tan común, que te deja el hecho de que a uno le paguen seres conocidos/amados (como alumnos, etc)... la mercancía, tratar el trabajo del otro, osea, directamente al otro como mercancía, inscribirlo en ese flujo universal y homogéneo... es una abstracción pura y dura, y eso lo queramos o no: "no es de este mundo". Para bien o para mal. Para algo más que para hacer dinero o cambiar las políticas existirán los bancos, algunos tan inhumanos como el Banco Mundial pero bueno.

De todas maneras, hemos metido mucha "paja" antes de una observación fundamental: el dinero es antes que la ciencia de la que hablamos, es muy anterior en el tiempo. "Lo cuantitativo", tiene entonces un gran "trabajo hecho" mediante ese simple "dinero", y a la hora de poder hablar más tarde de ciencia cuantitativa o de mecánica clásica de las partículas en espacios meramente geométricos, "abstractos". Aparte, Sohn-Rethel no se contenta con meter aquí a la física y a las matemáticas, también arremete con la filosofía de la razón pura.

Así que tenemos una abstracción real, demasiado real, y además ya la tenemos liada: el inconsciente está afuera, tiene que ver con lo real no simbolizable, ay ay ay... todo tiene mucho que ver. Nos quemamos. Y eso dice Zizek. "la 'abstracción real' es el inconsciente del sujeto trascendental, el soporte del conocimiento científico objetivo universal". ¿Para qué puede servir esto? Leamos todo el libro a ver qué sacamos en claro, quizás se nos olvide esta pregunta y simplemente quedemos cautivados por la fuerza de los conceptos que intenta divulgar Zizek, o quizás no.

Recordemos que hay "real" y hay "realidad". Esa "abstracción real" no es "realidad", no se encuentra en las propiedades de las mercancías, es nuestra subjetividad la que impepinablemente hace que allí "se encuentre"; y no sólo eso, ese real "espectral" es por decirlo así, la sustancia más íntima de lo social. Está "implícita" en el intercambio de mercancías. Las mercancías por tanto... ¡cobran vida! Ellas creen que son indestructibles, incorruptibles en tanto portadoras de un valor que lo es a lo largo de toda la eternidad, y lo creen nada más y nada menos que A TRAVÉS DE NOSOTROS. Los objetos creen, hemos trasladado las creencias hacia los objetos, nosotros "ya no creemos", se dice, "vivimos en una sociedad 'posideológica', nos reímos interior o exteriormente de "nuestros" ideales -y por supuesto también de los de nuestros "seudo-amos", claro... Toy story no es -por cierto- una mala película para empezar a pensar "en psicoanálisis", a la vista de esta vida recobrada por las mercancías/juguetes ;)... ¿todos estos guionistas están haciendo un guiño a la teoría marxiana?

Buzz Lightyear cree que tiene que salvar a su planeta de un malvado, pero de repente... se da cuenta de que "es sólo una mercancía en el mundo de los humanos"... y lógicamente se conforma con estar viva en tal mundo, por supuesto, pues como vemos, ¡los juguetes sí que están "vivos"!, creen a través de nosotros... Quizá haya entonces algo ultrarRradicalmenteChupiSubversivo en esta película: vale, asumido que las mercancías están vivas... ¡juguemos con ellas! Esto es: ¡locura total para destrozar su monolítica creencia! ¡hagámosles creer otra cosa a las mercancías! ¡soñemos cosas más divertidas que una mera eternidad del valor a través de ellas!

Bueno, aparte de los desvaríes acabados de realizar por mi persona con el fin de desentumeceros un poco, este tema de la "política radical" es uno de los puntos claves del comienzo del magnífico libro de Zizek: cómo hablar de "democracia radical" y de política "en serio", cuando sabemos que hay demasiada y a la vez insuficiente "razón" en la cínica crítica de la ideología liberal: "cualquier intento de actualizar "utopías" te lleva al peor totalitarismo". Pues es que da la casualidad que la ideología liberal es, como bien dice el nombre, otra ideología, - de la que por cierto ya vemos o sufrimos sus tics totalitarios. Todo lo que se justifique con las palabras de "ciencia", "objetividad"... no es menos merecedor de nuestras sospechas que lo que lo haga con las palabras "rabanitos" o "cocción", pues la -mi propia- observación siguiente demuestra en qué clase de ridículo estamos, la puse de carrerilla, mirad: "la ciencia (y la cocina) no son conocimientos y procederes absolutos que hayan llegado ya a una perfección superior en la que poder verter todas nuestras vaguerías y/o afanes de protagonismo". ¿Os dáis cuenta? Me he metido yo solito en la trampa, suele pasar, caer en las técnicas que quieres denunciar o criticar: he exigido perfección, he dado siquiera pie a ese "concepto", a la "pureza", a la "razón" aislada de todo contenido social... así que como véis, el pedir de algo que sea así y que nos digiera en sus fauces sociales en tanto tal superioridad científica es el síntoma de que vivimos encerrados en una especie de "círculo ideológico". Por todo ello seguimos requiriendo pensar, como siempre lo han requerido y lo requieren hasta los propios científicos en las épocas de crisis o de creación: pensar la forma de esas ideologías posideológicas. Pensar cómo son siempre -por supuesto- "ideológicas". Se nos dice que se ha acabado la era de la historia, de la ideología, etc... ¿Por qué? ¿Cuál es la trampa ideológica aquí?

Veamos, la abstracción real no es realidad, pero tampoco es pensamiento a secas. Es algo así como que el pensamiento se encuentra con lo que lo articula afuera, ahí afuera. Eso además sería una sucinta definición de "inconsciente": "la forma del pensamiento externa al propio pensamiento, Otra Escena externa al pensamiento con la cual la forma de éste ya se ve articulada de antemano" (pág. 44). Es esa realidad formal externa a la que nos referimos si decimos "orden simbólico", orden que media, complementa, altera, la relación entre los hechos externos y lo interno subjetivo. Althusser rechazó el concepto de "abstracción real", Sohn-Rethel critica eso de Althusser, ya que como véis quizá necesitemos meter algo más entre "objeto real" y "conocimiento". Y hemos visto qué: un orden formal prácticamente inasible, espectral, el del inconsciente/orden-simbólico, el de la forma-mercancía... ¿Se ve? ¿Se ve qué increíble escándalo supone decir a "toda la reflexión filosófica" que su "realidad" también está afuera y de una forma básica, esto es, se encuentra "controlada" por algo que no controla?

Así que llegamos a una especie de apoteosis aclaradora: En palabras de Sohn-Rethel: "Así pues, cuando hablamos del carácter abstracto del intercambio hemos de tener cuidado de no aplicar el término a la conciencia de los agentes del intercambio. A ellos se supone que les ocupa el uso de las mercancías que ven, pero les ocupa sólo en la imaginación. Es la acción del intercambio y sólo ella la que es abstracta... el carácter abstracto de tal acción no se puede constatar cuando ésta sucede porque la conciencia de sus agentes está entrando en relación con el negocio que éstos hacen y con la apariencia empírica de las cosas que pertenecen al uso de los mismos. Se podría decir que el carácter abstracto de su acción está más allá y sus actores no pueden darse cuenta de aquél porque su conciencia se interpone en el camino. Si el carácter abstracto les capturara la mente, la acción dejaría de ser intercambio y no surgiría la abstracción.". Y ahora viene lo bueno: resulta que al tener que rechazar esa dimensión universal y socio-sintética en el acto de intercambio, cuando compramos, nos sentimos individuos atomizados en el mercado, con intereses propios, haciendo negocios, aislados... Así que reprimimos una dimensión social de nuestros actos, por necesidad. Y dice Zizek a través de Sohn: "esta dimensión social reprimida de su acto emerge por consiguiente en forma de su contrario, como Razón universal dirigida a la observación de la naturaleza". Así que tenemos un no-conocimiento que es esencial para conformar la realidad, realidad que se vería tocada si llegáramos a "saber demasiado".

Y he aquí entonces la dimensión fundamental de lo "ideológico" que por fuerza nos ha de servir para analizar nuestras ideologías en la era posideológica que pretenden hacernos vivir: las ideologías no son sólo "falsas conciencias", ilusiones sobre la realidad, ¡es la propia realidad la que es ideológica! Ideológico sería nuestro ser social, nosotros en tanto que "somos" gracias a estar soportados por una "falsa conciencia". Y esta es también la dimensión del síntoma: "una formación cuya consistencia implica un cierto no-conocimiento por parte del sujeto": sólo viviremos repetidamente síntomas en la medida en que no interpretemos, en que la lógica no sea accesible, se escape. Si ocurre lo contrario adiós síntoma, adiós "mundo".

Así que nos las vemos ya con el síntoma, el síntoma social y marxiano. Fue Lacan al parecer el que dijo que Marx inventó el síntoma. Fijarse muy bien, el síntoma es esencial, es algo constitutivo. De él depende la consistencia de la realidad.

Esperemos ir completando esta entrada que no ha hecho más que empezar.